Stodtmeister (CC BY 3.0)

Press release


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EU needs to stop conflicts of interest from undermining climate policy

Revolving doors


As the UN Climate Change Conference takes off this week, the Greens/EFA Group has presented today in Bonn a study on “Revolving doors and the fossil fuels industry” and is calling for the adoption of a strong conflicts of interest policy that would avoid the disproportionate influence of the fossil fuels sector on the international climate change negotiations.

The demand to tackle conflicts of interest within the UNFCCC has been raised by governments representing over 70% of the world’s population and civil society organisations from across the globe and is supported by the European Parliament. However, to date progress has been slow, notably because the European Commission had been siding with Canada and the USA to block any discussions on conflicts of interest from appearing on the UNFCCC agenda.

The report, presented today, gathers case studies of revolving doors between the fossil fuel industry and high level politicians, Ministers, regulators and advisors, and questions whether the EU and European governments’ lack of appetite to deal with this issue is a result of the cosy relationships built up with the fossil fuel sector over the years.

The EU now has a unique opportunity to take a leadership role by engaging constructively in the upcoming negotiations on the need to introduce a conflict of interests policy for the UNFCCC. The talks in Bonn will run from 30 April to 10 May 2018, and negotiators will need to develop a clear negotiation text to build consensus for common, robust and flexible rules for finalisation at COP24.

Max Andersson, Member of the European Parliament attending the UN Climate Change Conference in Bonn today, comments:

"There is a revolving door between politics and the fossil fuel lobby all across Europe. It’s not just a handful of cases – it is systematic. The fossil industry has an enormous economic interest in delaying climate action and the revolving door between politics and the fossil lobby is a serious cause for alarm.

"If we are to meet the goals of the Paris Agreement and keep global warming down to as close to 1.5 degrees as possible, we need to clamp down on conflicts of interest to stop coal, gas and oil from leaving their dirty fingerprints over our climate policy.

"European governments need to support the call for a common sense conflict of interest policy so that the next COP can deliver an outcome that will put the world on the road towards a climate in balance."

 

Background on the Greens/EFA report

The report, which focuses on Austria, Belgium, Czech Republic, Denmark, France, Germany, Hungary, Italy, Norway, Poland, Spain, Sweden, and the United Kingdom, can be found here: https://www.greens-efa.eu/files/doc/docs/3d2ec57d6d6aa101bab92f4396c12198.pdf

The report concludes that:

  • The revolving door phenomenon is systemic and widespread, with our research in 13 countries, focusing specifically on the fossil fuel sector, revealing at least 88 cases of revolving doors between Ministers, advisors, regulators and politicians.
  • There is a lack of adequate legislation to ensure that climate policy-making is not unduly influenced by vested interests, and where legislation exists, it is not properly applied.
  • There is a need to adopt conflicts of interest policies at UN, EU and national level to safeguard public interest policy-making from the disproportionate influence of vested interest, which is particularly urgent when it comes to climate negotiations. 

Energieriesen dürfen Klimapolitik nicht diktieren

Studie über Klimapolitik und Drehtüreffekt


Zu den laufenden Verhandlungen vor der Klimakonferenz der Vereinten Nationen in Polen im Dezember 2018 hat die Grünen/EFA-Fraktion im Europäischen Parlament heute eine Studie über Klimapolitik und Drehtüreffekt veröffentlicht. In 13 Länderanalysen legen die Autoren offen, wie ehemalige Bundeskanzler, Ministerpräsidentinnen, Abgeordnete und hochrangige Regierungsangestellte mit neuen Tätigkeiten für Energieunternehmen wie Gazprom, Evonik und RAG AG die Klimapolitik der Bundesregierung beeinflussen. Die Länderanalysen beziehen sich auf Deutschland, Österreich, Belgien, die Tschechische Republik, Dänemark, Frankreich, Ungarn, Italien, Norwegen, Polen, Spanien, Schweden und Großbritannien.

Rebecca Harms, klimapolitische Sprecherin der Grünen/EFA-Fraktion, kommentiert:

„Wir dürfen nicht akzeptieren, dass der Bock zum Gärtner wird und Gazprom bei den Verhandlungen über die Klimapolitik der Vereinten Nationen mit am Tisch sitzt. Interessenkonflikte zwischen Politik und Energieversorgern bringen den Übergang zu sauberer Energie ernsthaft in Gefahr. Die Bundesregierung muss die Pariser Klimaziele zum öffentlichen Interesse machen, nicht lukrative Anschlusstätigkeiten für ehemalige Bundeskanzler, Ministerpräsidentinnen und Staatssekretäre.“

Sven Giegold, transparenzpolitischer Sprecher der Grünen/EFA-Fraktion, ergänzt:

„Wenn die Energieriesen der deutschen Bundesregierung die Klimapolitik diktieren, ist etwas faul im Staate Deutschland. Bundesumweltministerin Svenja Schulze muss sich für eine Nulltoleranzpolitik gegenüber Interessenkonflikten beim Klima-Abkommen der Vereinten Nationen einsetzen. Wir brauchen strengere Regeln für Karenzzeiten von mindestens drei Jahren und starke Sanktionen bei Nichteinhaltung. Für ein glaubwürdiges Ethik-System muss die Entscheidung über Zweifelsfälle bei Unabhängigen liegen und alle Entscheidungen müssen für die Öffentlichkeit überprüfbar sein.“

 

Studie "Revolving doors and the fossil fuel industry" (auf Englisch)

La UE debe acabar con los conflictos de interés que socavan la política climática


Al tiempo que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático arrancó esta semana, el Grupo de Los Verdes / ALE ha presentado hoy en Bonn un estudio sobre "Puertas giratorias y la industria de los combustibles fósiles" y está pidiendo que se ponga en marcha una política estricta sobre conflictos de interés que evite la influencia desproporcionada del sector de los combustibles fósiles en las negociaciones internacionales sobre el cambio climático.

La petición para abordar los conflictos de intereses dentro de la CMNUCC (Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático) ha sido planteada por gobiernos que representan más del 70% de la población mundial y organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo y cuenta con el respaldo del Parlamento Europeo. Sin embargo, hasta la fecha los avances han sido lentos, sobre todo porque la Comisión Europea se ha aliado con Canadá y EE.UU para evitar que las discusiones sobre conflictos de intereses aparezcan en la agenda de la Convención.

El informe, presentado hoy, reúne casos de puertas giratorias entre la industria de combustibles fósiles y políticos de alto nivel, ministros, reguladores y asesores, y cuestiona si la falta de ganas de la UE o los Estados miembros para tratar este tema es resultado de las cercanas relaciones construidas con el sector de combustibles fósiles en los últimos años.

La UE tiene ahora una oportunidad única de asumir un papel de liderazgo mediante su participación constructiva en las próximas negociaciones para introducir una política sobre los conflictos de intereses en la CMNUCC. Las conversaciones en Bonn se durarán desde 30 de abril hasta el 10 de mayo, y los negociadores deberán acordar un texto claro para generar consenso sobre unas reglas comunes, sólidas y flexibles para su finalización en la COP24 (La Conferencia de Naciones Unidas para el Cambio Climático 2018).

El eurodiputado de EQUO en los Verdes / ALE, Florent Marcellesi, ha señalado:

"Hay una puerta giratoria entre la política y el lobby de los combustibles fósiles en toda Europa. No son solo unos pocos casos: es sistemático. La industria fósil tiene un enorme interés económico en retrasar la acción climática y esta puerta giratoria entre política y el lobby de la industria fósil es seriamente alarmante.

Si queremos cumplir los objetivos del Acuerdo de París y mantener el calentamiento global lo más cerca posible de 1,5 grados, debemos terminar con los conflictos de intereses para evitar que el carbón, el gas y el petróleo dejen sus sucias huellas en nuestra política climática.

En España, estas puertas giratorias son particularmente claras. Decenas de ex-ministros y altos cargos públicos son hoy en día altos cargos de empresas del IBEX35 y en particular de las empresas energéticas fósiles. Esto explica también la guerra contra las renovables en España y es urgente terminar con ello para poner a España en la senda de la lucha por el clima".

Contexto sobre el informe de Los Verdes / ALE:

El informe, que incluye casos en Austria, Bélgica, República Checa, Dinamarca, Francia, Alemania, Hungría, Italia, Noruega, Polonia, España, Suecia y el Reino Unido, está disponible aquí: https://www.greens-efa.eu/files/doc/docs/3d2ec57d6d6aa101bab92f4396c12198.pdf.

El informe concluye que:
- El fenómeno de puerta giratoria es sistémico y generalizado. Nuestra investigación en 13 países, centrada específicamente en el sector de los combustibles fósiles, revela al menos 88 casos de puertas giratorias entre los ministros, asesores, reguladores y políticos.

- En el caso de España, 13 altos cargos trabajan o han trabajado para las empresas del sector de las energías fósiles. Entre los altos cargos “fichados” por las eléctricas españolas destacan los expresidentes del gobierno: José María Aznar (PP), que ejerció como “asesor externo” de Endesa (la principal empresa del sector) entre el 2010 y el 2015; y Felipe González (PSOE), que fue consejero de Gas Natural, desde el 2011 al 2015.

- Existe una falta de legislación adecuada para garantizar que la formulación de políticas climáticas no esté indebidamente influenciada por intereses creados, y cuando existe legislación, no se aplica adecuadamente.

- Es necesario adoptar políticas sobre conflictos de intereses en Naciones Unidas, la UE y a nivel nacional para salvaguardar la formulación de políticas de interés público de la influencia desproporcionada de los intereses creados, que es particularmente urgente cuando se trata de negociaciones sobre el clima.